Probióticos en la limpieza profesional contra el mal olor

Findex Bio, Xerona Bio y Saniban Bio incorporan la tecnología probiótica a la limpieza profesional para actuar sobre la suciedad y el origen de los malos olores.

La limpieza profesional está evolucionando constantemente para dar respuesta a nuevas necesidades. Hoy no solo buscamos eliminar la suciedad visible, sino también mantener los espacios limpios durante más tiempo, prevenir los malos olores y apostar por soluciones cada vez más eficaces y sostenibles.

En Vijusa llevamos 45 años trabajando en el desarrollo de tecnologías que aporten un valor añadido a la limpieza profesional. Dentro de esa apuesta por la innovación, la tecnología probiótica se ha convertido en una de las líneas con mayor proyección gracias a su capacidad para actuar sobre la suciedad y ayudar a eliminar los malos olores desde el origen.

¿Qué son los probióticos en limpieza?

Los probióticos son microorganismos beneficiosos capaces de degradar un amplio rango de materia orgánica, una de las principales causas de la suciedad y el mal olor.

Una vez aplicados sobre una superficie, actúan sobre los residuos orgánicos disponibles y contribuyen a su degradación. Su mecanismo permite abordar el mal olor desde su origen, en lugar de limitarse a enmascararlo.

Entre sus propiedades principales destacan: su capacidad para actuar sobre la materia orgánica, neutralizar y prevenir el mal olor, y permanecer activos sobre la superficie después de la aplicación. Esta permanencia les permite seguir actuando conforme vuelve a aparecer suciedad, prolongando su efecto más allá del momento de la limpieza.

¿Cómo actúan los probióticos sobre las superficies?

  1. Se aplican — durante la limpieza, los microorganismos se distribuyen y se depositan sobre la superficie junto con el producto.
  2. Degradan la materia orgánica — producen enzimas que descomponen la suciedad y los residuos presentes en la zona tratada.
  3. Actúan sobre el origen del mal olor — trabajan sobre la materia orgánica y las moléculas relacionadas con su aparición.
  4. Siguen actuando — permanecen activos mientras encuentran materia orgánica disponible, prolongando su acción sobre la superficie.

Esta acción resulta especialmente útil en espacios de uso frecuente, o donde la humedad y la acumulación de residuos favorecen la aparición recurrente de malos olores: baños, cocinas, vestuarios o zonas de alto tránsito.

¿Dónde pueden utilizarse?

La tecnología probiótica puede aplicarse en cualquier sector donde la limpieza diaria y el control de olores sean prioritarios:

  • Centros sanitarios y sociosanitarios
  • Hoteles y alojamientos turísticos
  • Restaurantes y colectividades
  • Oficinas
  • Centros educativos
  • Empresas de limpieza
  • Comunidades
  • Gimnasios

Limpiadores Bio: tres nuevos productos con tecnología probiótica

Con esta filosofía, y tras 45 años desarrollando soluciones de higiene profesional, lanzamos tres nuevos productos pensados para cubrir las necesidades más habituales de cualquier instalación. Los tres están formulados con microorganismos beneficiosos, actúan sobre la suciedad y mantienen su acción incluso después de la limpieza. Además, sus envases incorporan un 50% de plástico reciclado, reforzando nuestro compromiso con la sostenibilidad.

FINDEX BIO: Multiusos con probióticos

Limpiador versátil para el día a día: mesas, mobiliario, superficies plásticas, acero inoxidable y cristal. Ideal como base de limpieza en hostelería, oficinas y comercios.

XERONA BIO: Limpiador de superficies perfumado con probióticos

Para suelos y grandes superficies. Combina la eficacia probiótica con un perfume de larga duración, ideal para halls y zonas de paso.

SANIBAN BIO: Limpiador de baños con probióticos

Actúa sobre suciedad orgánica e inorgánica, con acción antical, en inodoros, lavabos, duchas, bañeras, mamparas, griferías y azulejos, eliminando los malos olores típicos de estas zonas.

Una apuesta de futuro para la higiene profesional

La higiene profesional es hoy una prioridad en múltiples sectores. Los probióticos aportan un valor añadido que va más allá de la limpieza puntual: ayudan a mantener ese estado de limpieza durante más tiempo y refuerzan el equilibrio microbiológico de las superficies tratadas, sin renunciar a la eficacia que exige el sector profesional.

Porque limpiar ya no consiste únicamente en conseguir un buen resultado inmediato. También significa seguir actuando después.

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